Qué es la biomasa

 

La biomasa es un tipo de energía renovable que se basa en la combustión de la materia orgánica procedente de residuos agrícolas, forestales o de industrias agroforestales, lo que implica una reducción del coste energético y económico.

 

El calor producido por esta combustión en calderas de biomasa se utiliza principalmente para satisfacer las demandas de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria, pero puede utilizarse para otras aplicaciones como procesos industriales.

 

El uso de la biomasa presenta las siguientes ventajas:

 

   - Es una fuente de energía inagotable y no contaminante

   - Disminuye la dependencia hacia los combustibles fósiles y los problemas derivados de su uso.

   - Ayuda a la limpieza de los montes, facilitando y economizando la manera de desprenderse de la poda, e incentiva el uso de los residuos de determinadas industrias, como la maderera o la agrícola (cáscaras de frutos secos, huesos de aceituna...).

   - Las calderas de biomasa generan menores emisiones que las calderas de combustibles convencionales.

   - Fomenta la creación de puestos de trabajo.

   - Tiene un coste muy inferior al de la energía convencional, por lo que genera unos ahorros importantes.

   - Existe una tecnología muy avanzada, con garantía de funcionamiento, alto rendimiento y fiabilidad.

 

 

Tipos de biomasa

 

El desarrollo del mercado de la biomasa ha permitido que en la actualidad exista una gran variedad de biocombustibles sólidos susceptibles de ser utilizados en sistemas de climatización de edificios. De entre todos ellos, los tipos de biomasa comerciales empleados comúnmente para sistemas de calefacción son:

 

Pellets, producidos de forma industrial.
Los pellets presentan una densidad aparente de 650 kg/rm (0,65kg/l). Tras un secado óptimo presentan un grado de humedad máximo del 8-10% y un poder calorífico de 4.200 kcal/kg (4.9 kWh/kg). Si se necesita un suministro de una gran cantidad de pellets, éste se puede realizar bien utilizando “big-bags” o a través de camiones neumáticos que se encargarán de insuflar los pellets en el silo de almacenamiento (dependiendo del tamaño del silo será necesario realizarlo de 1 a 3 veces al año). Para pequeñas cantidades, los pellets también se suministran en sacos. Los sacos de 15-20 kg son fácilmente transportables y apilables y pueden ser almacenados óptimamente en sótanosLos pellets se obtienen a partir de serrín procedente de la industria maderera. Para su fabricación no se utiliza ningún tipo de aditivo sintético y su calidad es controlada exhaustivamente. Su fabricación y utilización son respetuosas con el medio ambiente, crean nuevos puestos de trabajo y en la combustión se mantiene el contenido de CO2 de la atmósfera constante. Además, debido a su alto poder calorífico, a su cómodo suministro y almacenaje, los pellets se presentan como el combustible ideal para los sistemas de calefacción completamente automáticos.

 

Astillas, provenientes de las industrias de la primera y segunda transformación de la madera o de tratamientos silvícolas y forestales (podas, clareos, cultivos energéticos leñosos, etc.).
La producción y gestión de las astillas de madera la llevan a cabo principalmente agricultores locales que se encargan de dejar secar la madera durante unos cuantos meses y astillarla en trozos de unos 3 cm de longitud. Un cuidadoso tratamiento y secado facilitan una óptima capacidad de almacenamiento y una combustión libre de problemas y con una mínima generación de ceniza, así como bajas emisiones.Las astillas de madera son un combustible local, no sujeto a crisis y respetuoso con el medio ambiente, que incluso genera puestos de trabajo locales. Y lo mejor: para la generación de astillas de madera no es preciso talar ningún árbol. Cada año crece más madera de la que es utilizada - y para astillas de madera se pueden utilizar todos los tipos de restos de madera que ofrece la naturaleza, como por ejemplo, restos de madera procedentes de tormentas, corteza, ramas e incluso residuos de fábricas de muebles y tableros.

 

Residuos agroindustriales, como los huesos de aceituna, cáscaras de frutos secos, almendra, piña, etc.

En España, dado el grado de desarrollo e importancia del sector aceitero, ha surgido un nuevo combustible que ofrece muy buenas prestaciones para su utilización en sistemas de calefacción con biomasa: el hueso de aceituna y el orujillo. El hueso de aceituna y el orujillo surgen de las almazaras como subproducto en la producción de aceite de oliva virgen. Para las calderas de biomasa KWB se recomienda la utilización de hueso de aceituna limpio, ya que presenta un mejor comportamiento en la combustión y menos problemas de mantenimiento que el orujillo.

 

Otros residuos industriales agrícolas que se pueden utilizar como combustible son la cáscara de piña, de almendra, de piñón, etc., lo que permite poder utilizar el combustible más accesible y más económico en cada momento.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que para el uso de cada uno de ellos, el fabricante o el instalador deben adaptar los parámetros de la caldera de biomasa a las condiciones adecuadas para que la combustión no presente problemas, por lo que antes de utilizar cualquier otro tipo de biomasa de las recomendadas, es imprescindible comunicarlo al instalador o al fabricante para tomar las medidas oportunas.
 

KWB destina anualmente el 20% de su facturación a investigación y desarrollo, y uno de sus principales objetivos es ir adaptando sus calderas a nuevos combustibles. En el caso de España, KWB ha centrado su investigación en el hueso de aceituna, a fin de convertirlo en breve en una biomasa recomendada para todas sus calderas.


Leña, que puede producirla el propio usuario u obtenerse en el mercado. 

 

 

Logística para el tratamiento de la biomasa

 

Para llegar hasta el punto de destino (edificios o viviendas unifamiliares) se realiza un proceso logístico en el que intervienen todas o algunas de las siguientes operaciones: pretratamiento, transporte, distribución y almacenamiento.

 

Todas las propiedades conferidas al biocombustible durante su producción deben mantenerse durante su tratamiento, transporte, almacenamiento y manipulación para garantizar una combustión óptima. Deben, por lo tanto, evitarse acciones innecesarias que lleven a la modificación de sus características. A continuación se describen algunas de ellas:

 

   - Humidificación del biocombustible: Puede provocar la disminución de su poder calorífico y aumento del consumo.

   - Altas temperaturas: Modificación de la forma, consistencia y durabilidad.

   - Presiones variables: Aumento de la cantidad de finos, reduciendo la masa útil de combustible.

   - Contaminación metálica debido a la maquinaria y herramientas utilizadas: Aumento del contenido en cenizas, lo que hace aumentar las operaciones de mantenimiento y limpieza.

   - Contaminación atmosférica debida al tráfico: Aumento del contenido en metales pesados (plomo, cinc), lo que conlleva el correspondiente aumento del contenido en cenizas.

   - Contaminación por contacto con el suelo o tierra: Aumento del contenido en silicio, lo que reduce el poder calorífico.

   - Contaminación con cortezas: Aumento del contenido en nitrógeno, azufre y cloro, dando lugar a mayores emisiones. Aumento del contenido en cenizas, aumentando las operaciones de mantenimiento y limpieza.

   - Tratamientos químicos (pintura, conservantes, adhesivos...): Aumento del contenido en metales y elementos inorgánicos, lo que implica una reducción del poder calorífico y aumento del contenido en cenizas.

 

Otras consecuencias derivadas de la contaminación del biocombustible son la corrosión de los elementos de la caldera, así como otros daños en el equipo que disminuyen su vida útil o provocan averías y mantenimientos no programados.

 

 

Transporte y distribución de la biomasa

 

El transporte y la distribución de la biomasa se pueden realizar mediante diferentes sistemas, dependiendo del tipo de combustible, las cantidades necesarias y atendiendo principalmente al tamaño de la biomasa:

 

   - A granel

   - En bolas

   - Remolque de caja plana

   - Remolque de piso móvil

   - Contenedor

   - Volquete

   - Camión cisterna

 

 

Sistemas de almacenamiento y carga de silos

 

En lo que respecta a los sistemas de almacenamiento, hay dos opciones:

 

   - Almacenamientos prefabricados

   - Almacenamientos de obra (salas de nueva construcción o salas existentes adaptadas para su uso como silo de biomasa)

 

 

Para realizar la carga de combustible del silo de biomasa, existen diferentes sistemas de carga considerando los diversos tipos de almacenamiento. Pueden clasificarse en tres grupos:

 

    - Sistema semiautomático.
    - Sistema de descarga directa.
    - Sistema neumático.
 

Para más información sobre biomasa, descárgate la Guia Técnica para instalaciones de biomasa elaborada por el IDAE.