La biomasa: una opción de futuro responsable
Las calderas de biomasa encierran todo un mundo de posibilidades, tanto por la versatilidad de su aplicación, como por las ventajas que presentan frente a las calderas convencionales: son más económicas, más seguras y más respetuosas con el medio ambiente.
En la actualidad, se ha aceptado el término BIOMASA para denominar a un tipo de energía renovable basada en la combustión de la materia orgánica formada por vía biológica.
La biomasa es económica y respetuosa con el medio ambiente, y se presenta como la opción de futuro más interesante y con mayor potencial.
La energía de la biomasa permite sustituir los combustibles fósiles (gasóleo, gas, propano) contaminantes, caros y próximos a agotarse, por combustibles orgánicos inagotables, modernos y limpios, que están disponibles en nuestro país a precios muy competitivos.
Cada vez es más frecuente encontrar productores o cooperativas de productos diversos, interesados en deshacerse de ciertos residuos orgánicos, que pueden ser adecuados para alimentar calderas de biomasas y que se pueden conseguir a precios muy económicos.
También comienza a ser habitual que empresas o instituciones que disponen de determinados residuos, adecuados para ser utilizados como biomasa, renueven sus instalaciones, sustituyendo los sistemas tradicionales por instalaciones que incorporan calderas de biomasa, que serán alimentadas con el residuo del que ya disponen y, por tanto, a coste 0€ en combustible. Esto es lo que ha hecho la Comunidad de Vecinos de Xinzo (en Ponteareas, Galicia), que con el residuo forestal generado por el monte vecinal alimenta desde el pasado mes de abril la caldera de biomasa KWB, instalada por HC Ingeniería e Inergia Energías Renovables, con la que genera la calefacción para aclimatar el Centro Cultural de la comunidad.
Tipos de biomasa
Existen diferentes tipos de biomasa y de distinta procedencia: pellet, hueso de aceituna, de melocotón, cáscaras de almendras, piñones, piñas, residuos de la industria maderera como astillas, serrín, virutas, la poda triturada de los árboles, el residuo que se obtiene de la limpieza de los bosques y una gran variedad de otros subproductos forestales y agrícolas. No obstante, los más utilizados son los pellets, las astillas y el hueso de aceituna.
Pellets: se obtienen a partir de serrín procedente de la industria maderera. Para su fabricación no se utiliza ningún tipo de aditivo sintético y su calidad es controlada exhaustivamente. Su fabricación y utilización son respetuosas con el medio ambiente, creando, además, nuevos puestos de trabajo. Hay que destacar que, durante la combustión, se mantiene el contenido de CO2 de la atmósfera constante.
Por otro lado, debido a su alto poder calorífico, a su cómodo suministro, almacenaje, etc., los pellets se presentan como el combustible ideal para los sistemas de calefacción completamente automáticos.
Astillas: Las astillas de madera son un combustible local, no sujeto a crisis y respetuoso con el medio ambiente, que incluso genera puestos de trabajo locales. Y lo mejor: para la generación de astillas de madera no es preciso talar ningún árbol. Para fabricar astillas de madera se pueden utilizar todos los tipos de restos de madera que ofrece la naturaleza, como por ejemplo, restos de madera procedentes de tormentas, corteza, ramas e incluso residuos de fábricas de muebles y tableros.
La producción y gestión de las astillas de madera la llevan a cabo, principalmente, agricultores locales que se encargan de dejar secar la madera durante unos cuantos meses y astillarla en trozos de unos 3 cm de longitud. Un cuidadoso tratamiento y secado facilitan una óptima capacidad de almacenamiento y una combustión libre de problemas y con una mínima generación de ceniza, así como bajas emisiones.
Hueso de aceituna: En España, dado el grado de desarrollo e importancia del sector aceitero, cabe destacar las buenas prestaciones del hueso de aceituna para su utilización en sistemas de calefacción con biomasa. El hueso de aceituna y el orujillo surgen de las almazaras como subproducto en la producción de aceite de oliva virgen. Generalmente, y así es como lo hace KWB, en los sistemas de calefacción con biomasa se recomienda la utilización de hueso de aceituna limpio, ya que presenta un mejor comportamiento en la combustión y menos problemas de mantenimiento que el orujillo.
Aunque existen otros residuos industriales agrícolas que se podrían utilizar como combustible: la cáscara de piña, de almendra, de piñón etc., se ha de tener en cuenta que la combustión de cada uno de ellos requiere diferentes parámetros de programación de las calderas de biomasa, por lo que es conveniente informar al instalador del cambio de biomasa para ajustar la caldera a las nuevas condiciones.
Calderas de biomasa
Cada vez es más frecuente oír hablar de calderas de biomasa y el sector de las energías renovables las contempla ya como uno de los grandes potenciales de cara al futuro.
Cuando en 2003, KWB se introdujo en España de la mano de HC Ingeniería, su distribuidor oficial desde entonces, el panorama era bien distinto y se preveía un duro trabajo a realizar. Actualmente, existen numerosos fabricantes de calderas de biomasa y el mercado ofrece un amplio abanico que da respuesta a todas las necesidades. No obstante, todavía hay mucho trabajo por hacer y muchos sectores a los que hacer llegar las ventajas, la comodidad y el ahorro de su utilización.
Una caldera de biomasa funciona exactamente igual que una caldera convencional o de combustibles fósiles (gas, gasoil o propano). La única diferencia radica en el combustible que utiliza y que, en el caso de la biomasa, requiere de silos especiales que permitan su almacenamiento. Una vez se dispone del silo adecuado, la caldera realiza todo de manera automática: el encendido, la regulación, la limpieza de la caldera, la limpieza de cenizas… Las calderas de biomasa disponen incluso de sistemas de control que permiten su seguimiento y su programación a distancia. Una caldera de biomasa puede sustituir una caldera convencional en una instalación que ya funciona, y el resto de la instalación seguirá siendo la misma.
Para alargar la vida de una caldera de biomasa, optimizar su rendimiento y reducir el gasto energético y económico se aconseja instalar un depósito de inercia que almacene la energía producida por la caldera. Un depósito de inercia es como una pila o batería que mantiene la energía almacenada hasta el momento en que sea necesaria para el consumo. De esta forma, se evita que la caldera se encienda y apague continuamente cuando hay demanda energética, ya que es el depósito de inercia el que hace la demanda, acumula la energía y la dosifica cuando es necesaria. De esta forma, la caldera entra en funcionamiento por períodos más largos (hasta que carga por completo el depósito de inercia), pero más espaciados, lo que optimiza su rendimiento y su consumo.
Las calderas de biomasa encierran todo un mundo de posibilidades, tanto por la versatilidad en su aplicación, como por las ventajas que presentan frente a las calderas convencionales y la flexibilidad respecto a los combustibles que pueden utilizar y que se adaptan a la disponibilidad de cada usuario.
Sin duda, el constante aumento del precio de los combustibles fósiles, como el gasóleo, hace que cada vez sea más urgente y necesario encontrar sistemas alternativos que permitan reducir el coste energético y económico. Y las calderas de biomasa son una solución eficiente, moderna, limpia y económica, ya que para funcionar pueden utilizar diversos tipos de biomasa, lo que permite adquirir la más económica del mercado en cada momento. O, incluso, utilizar la biomasa producida por el propio usuario, lo que puede reducir el coste de la misma a 0 €, como sucede con empresas de la industria maderera, que utilizan su propio residuo para producir la calefacción para sus instalaciones; o como hacen, cada vez más, los Ayuntamientos que utilizan el residuo de la poda de los árboles como biomasa para alimentar las calderas de los edificios municipales de sus localidades (pabellones de deportes, escuelas, instalaciones administrativas…). Así es como funciona la instalación del Centro Cultural de Xinzo (Ponteareas, Galicia) inaugurada el pasado mes de abril, donde HC Ingeniería e Inergia Energías Renovables instalaron una caldera de biomasa KWB TDS de 150 kW, que se alimenta con el residuo que se obtiene de los trabajos de explotación forestal y selvícolas realizados en el monte de Xinzo, lo que significa que no sólo la factura de combustible queda reducida a 0€, sino que además se reduce el coste económico que suponía para la comunidad deshacerse de todo el residuo generado.
Las calderas de biomasa son una opción segura y acertada para todo tipo de proyectos, desde viviendas unifamiliares con consumos medios o bajos, hasta instalaciones con gran demanda energética, pasando por casas de turismo rural o edificios con consumos medios.
Al igual que el resto de energías renovables, también la biomasa recibe ayudas y subvenciones de los gobiernos central y autonómicos, destinadas a promover su uso, lo que hace aún más rentable la inversión en este tipo de instalaciones.
Más información: HC Ingeniería
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